Llegas a casa y te encuentras una inundación. La caldera para el agua caliente ha reventado y los 100 litros de agua se han esparcido por todo el suelo. El parqué se ha levantado, la alfombra, las cortinas y los muebles se han visto afectados. Y lo que es peor, las filtraciones de agua han llegado al vecino del piso de abajo. Al ser una avería por deterioro de los materiales los daños no quedan cubiertos por el seguro, y la garantía de la caldera ya ha vencido. El coste de las reparaciones y de la nueva caldera va a superar los 10.000 euros. El tiempo que vas a invertir en gestiones te va a parecer infinito.
El escenario no es de ciencia ficción y ocurre más a menudo de lo que nos podemos imaginar. Datos de aseguradoras como MAPFRE y Línea Directa indican que las calderas son responsables del 20-25% de las incidencias reportadas en seguros de hogar, con más de 1 millón de averías anuales en España. Y según un informe de la Asociación de Empresas del Sector de las Instalaciones y la Energía (AGREMIA), alrededor del 35% de los hogares en España experimentan alguna avería en su sistema de calefacción o agua caliente cada año. No es una situación tan infrecuente.
Pero quizás hay un último dato que llega de Estados Unidos y que aún es más sorprendente: según la ASHRAE (American Society of Heating, Refrigerating and Air-Conditioning Engineers) el 80% de las averías en calderas de agua podrían evitarse con un mantenimiento predictivo. ¿Pero qué es el mantenimiento predictivo?
Anticiparse a la avería
El mantenimiento predictivo consiste en la monitorización constante de los sistemas del hogar mediante dispositivos inteligentes que detectan patrones de comportamiento y posibles anomalías. A diferencia del mantenimiento correctivo, que actúa solo cuando un problema ya se ha manifestado, o del mantenimiento preventivo, que requiere inspecciones periódicas, el mantenimiento predictivo permite anticiparse a las fallas antes de que ocurran. Estas estrategias se pueden aplicar a conducciones de agua y de electricidad, sistemas de climatización, ascensores, electrodomésticos, sistemas de seguridad e incluso a elementos estructurales de los edificios.
El mantenimiento predictivo no sería posible sin el uso intensivo de la tecnología. Éstas son las más esenciales:
1. Sensores inteligentes
Los sensores juegan un papel fundamental en la detección temprana de problemas. Algunos ejemplos incluyen:
Sensores de humedad y fugas de agua: alertan sobre escapes de agua en tuberías, filtraciones en techos o fallas en electrodomésticos como lavadoras y calentadores.
Sensores de temperatura y humedad ambiental: permiten el monitoreo del confort térmico y la eficiencia energética del hogar.
Sensores de vibración y sonido: detectan posibles fallos mecánicos en electrodomésticos y sistemas de climatización antes de que se agraven.
2. Internet de las Cosas (IoT)
El IoT permite conectar múltiples dispositivos domésticos para que trabajen en conjunto y proporcionen información en tiempo real a los propietarios. Entre muchas otras cosas, la tecnología IoT se puede utilizar en:
Termostatos inteligentes que ajustan la temperatura en función del uso y eficiencia energética.
Sistemas de detección de fallas eléctricas que envían alertas en caso de sobrecargas o anomalías.
Cámaras y sensores de seguridad que identifican cambios en el entorno y envían notificaciones al usuario.
3. Inteligencia Artificial y Machine Learning
Los algoritmos de inteligencia artificial pueden analizar grandes volúmenes de datos para identificar patrones y predecir fallas antes de que ocurran. Esta tecnología, hasta hace poco reservada para grandes empresas y proyectos, ya se puede desplegar en el sector doméstico para conseguir:
Predicción de fallos en calderas y sistemas de calefacción con base en el consumo y comportamiento térmico.
Detección de problemas en sistemas eléctricos mediante análisis de consumo inusual.
Identificación de signos de desgaste en electrodomésticos a través del sonido y la vibración.
4. Drones y robots que inspeccionan
El uso de drones y robots autónomos en el mantenimiento del hogar es una innovación creciente que vamos a ver en nuestros hogares más pronto que tarde. Entre sus aplicaciones destacan:
Drones equipados con cámaras térmicas para inspeccionar techos y detectar filtraciones de calor o daños estructurales.
Robots de limpieza y monitoreo que identifican acumulaciones de residuos y humedad en áreas de difícil acceso que pueden provocar problemas
Lo último: tres soluciones para el monitoreo de tuberías
Flo By Mohen: esta empresa de Ohio (Estados Unidos) con casi 100 años de historia desarrollando sistemas para la gestión del agua en el hogar. En los últimos meses ha presentado el sistema de monitoreo Flo by Moen que detecta fugas de agua y anomalías en la presión del agua. Funciona con inteligencia artificial para analizar patrones de uso y puede cerrar automáticamente la válvula de agua en caso de una fuga importante. Su aplicación móvil permite a los usuarios recibir alertas en tiempo real y tomar medidas preventivas.
Phyn Plus: desarrollado por Belkin y Uponor, Phyn Plus es otro sistema de monitoreo avanzado que mide cambios de presión hasta 240 veces por segundo para detectar incluso las fugas más pequeñas antes de que causen daños. Puede alertar a los propietarios y cerrar automáticamente el suministro de agua si se detecta un problema grave.
Sense Guard: Sense Guard es un sistema de monitoreo de agua desarrollado por Grohe, diseñado para detectar fugas y cambios en la presión del agua. Puede cortar automáticamente el flujo de agua en caso de emergencia y se integra con aplicaciones inteligentes para monitoreo en tiempo real. Muy útil en casos de riesgo por congelación de las tuberías.
¿Hasta qué punto es beneficioso el mantenimiento predictivo?
Estas tecnologías son cada vez más accesibles para el mercado residencial, pero es evidente que aún tienen un coste relevante. No obstante, los beneficios que presenta el mantenimiento predictivo son realmente importantes.
De entrada, permite reducir significativamente los costos de reparación al detectar fallas antes de que se conviertan en problemas graves, evitando así gastos elevados en reemplazos de equipos. Además, contribuye a mejorar la seguridad del hogar al identificar con anticipación problemas eléctricos, fugas de gas o escapes de agua, lo que minimiza riesgos de incendios, inundaciones y otros peligros potenciales.
También optimiza la eficiencia energética, garantizando que los sistemas operen en condiciones óptimas y reduciendo el consumo de energía. A su vez, al monitorear constantemente el estado de los dispositivos y sistemas del hogar, se prolonga la vida útil de los electrodomésticos y se disminuye la necesidad de reparaciones frecuentes.
Por último, da mayor comodidad y tranquilidad a los propietarios, quienes pueden confiar en que sus sistemas están funcionando correctamente sin requerir inspecciones manuales o visitas técnicas innecesarias.
Fuente: Pisos.com