Courtyard Residence, la casa origami construida en Australia.

Una espectacular vivienda de hormigón y de estilo origami en pleno Melbourne

Bautizada como Courtyard Residence, tiene cinco dormitorios y cuenta con un gran espacio ajardinado y una piscina en el centro de la vivienda.

Los origamis son una técnica en que, mediante el sucesivo pliegue de papel, se consiguen formas y figuras reconocibles. Aunque este es un término japonés, también es conocido por nuestros lares como papiroflexia. Esta técnica ha sido la base de inspiración para alguna corriente de la arquitectura, que se ha fijado en sus formas para aplicarlas en los edificios y estructuras.

Así, la arquitectura origami se concibe por la creación de formas complejas partiendo de ángulos agudos. Con esta idea, el estudio de arquitectura FGR Architects diseñó y creó esta vivienda en Melbourne (Australia), envuelta por caminos laberínticos y zonas verdes concebidas entre sobrios muros de hormigón.

Las formas y altura de la facha principal sorprenden por su diferencia con el resto de viviendas
 

Una arquitectura de origami

The Courtyard Residence, llamada así por el gran espacio ajardinado y la piscina que se sitúa en el centro de la vivienda, está concebida como una “estratificación” de los espacios interiores. Con esa idea, el estudio de arquitectura FGR Architects organizó las estancias buscando reducir el sonido exterior de la calle, disponiendo los espacios privados en la zona más tranquila.

Toda la vivienda se desarrolla alrededor de la vivienda y cuenta con un amplio cobertizo
 

Como expresa el propio estudio, la vivienda “se asemeja a un origami rectangular de hormigón y cristal. La ambición del proyecto es un diseño de expresión tranquila, experiencia realzada y función sin fisuras”.

Todo ello se presenta mediante la geometría usada para el hormigón y las aberturas acristaladas, propias del estilo origami, realizadas a medida, las cuales aportan una gran intimidad y una placentera visualización por las formas prismáticas que presenta. Esta morfología contrasta con el discreto alzado que la vivienda afronta respecto a la calle, creyéndose semihundida a esta, la cual apenas asoma volúmenes implícitos y estratificados, creando una expectante sensación de misterio y asombro.

El patio y el interior se conectan a través de grandes ventanales correderos
 

Espacios que envuelven un patio central

Desde la calle, se accede a la parte delantera de la vivienda mediante un estrecho camino creado por los altos muros monolíticos de hormigón provenientes del sótano. Junto a este acceso, se sitúa una rampa que direcciona hacia una plaza de aparcamiento situada en el sótano.

El interior de la casa se organiza a través de una planta larga y estrecha. Todas las estancias giran en torno a un espacio exterior y, a su vez, a una zona de concepto abierto que comprende el salón, el comedor y la cocina. Esta zona de encuentro y sociabilidad está flanqueada en sus extremos por los 5 dormitorios que componen la casa, los cuartos de baño y un pequeño espacio acogedor justo en la entrada, a modo de recibidor, que da la bienvenida mediante un gran ventanal.

La entrada se realiza por un camino flanqueado por muros de hormigón
 

La solución empleada para el acceso desde las zonas centrales hasta el patio exterior se realiza mediante puertas correderas de cristal con una altura que alcanza del suelo al techo. Fuera, se encuentra una terraza pavimentada donde se sitúa la piscina y una zona de barbacoa, protegida por una gran cubierta de hormigón.

Esta disposición de puertas correderas acristaladas permite crear dos soluciones contrapuestas entre sí. Por una parte, ofrece una conexión envolvente de los espacios interiores con la piscina, el patio y la luz del sol. Por otra, posibilita la opción de cerrar la casa cuando las inclemencias del tiempo así lo exijan, además de optimizar el rendimiento térmico de las estancias interiores.

Muros para crear espacios sosegados

El hormigón es el elemento estructural y estético fundamental de la Courtyard Residence. El hormigón a cara vista empleado tanto en el interior como en exterior se ha bruñido, con el fin de crear una sensación de continuidad.

El espacio abierto está formado por la cocina, el salón y el comedor
 

Hacia el interior, complementando los grandes paramentos de hormigón, se han dispuesto acabados realizados con paneles de madera de gran tamaño. Esta se encuentra en los espacios comunes que necesitan una mayor calidez y recogimiento, como los salones. Por su parte, en la cocina se ha dispuesto de una isla de mármol.

Con la combinación de estos materiales, se consigue una solución variable entre los espacios sosegados del interior y la luz del exterior. Tal como escribe el equipo de arquitectura: “las superficies apagadas celebran una sofisticada crudeza en todas partes, apoyada por la danza evolutiva de la luz, la sombra y el reflejo”.

 
 
 
 
 
Fuente: Idealista

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